Dia 1/06 San Justino (mártir, blanco)
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Me han cavado fosas los insolentes
ignorando tu voluntad; comentaré tus preceptos ante los reyes y no me
avergonzaré.
Naraverunt mihi Inc.
Fabulaciones, sed non ut lex
tua;ego autem
loquebar de testimoniis tuis in conspectu regnum, et non confundebar
Oremos:
Señor, tú que enseñaste a san Justino a encontrar en la locura de la cruz la
incomparable sabiduría de Cristo; concédenos, por intercesión de tu mártir, la
gracia de alejar los errores que nos cercan y de mantenernos firmes en la fe.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Quiso Dios salvar a los creyentes mediante la predicación de la locura del Evangelio
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
1,17-25
Hermanos: No me envió Cristo a bautizar,
sino a predicar el Evangelio, y eso, no con sabiduría de palabras, para no
hacer ineficaz la cruz de Cristo. En efecto, la predicación de la cruz es una
locura para los que van por el camino de la perdición; en cambio, para los que
van por el camino de la salvación, para nosotros, es fuerza de Dios. Por eso
dice la Escritura: "Anularé la sabiduría de los sabios e inutilizaré la
inteligencia de los inteligentes".
¿Acaso hay entre ustedes algún sabio, algún erudito, algún filósofo? ¿Acaso no
ha demostrado Dios que tiene por locura la sabiduría de este mundo? En efecto,
puesto que mediante su propia sabiduría, el mundo no reconoció a Dios en las
obras de su divina sabiduría, quiso Dios salvar a los creyentes mediante la
predicación de la locura del Evangelio.
Por su parte, los judíos exigen señales milagrosas y los paganos piden
sabiduría. Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, que es escándalo para
los judíos y locura para los paganos; en cambio, para los llamados, sean judíos
o paganos, Cristo es la fuerza y la sabiduría de Dios. Porque la locura de Dios
es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad de Dios es más
fuerte que la fuerza de los hombres.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 33
El Señor me libró de todos mis temores.
Bendeciré al Señor a todas horas, no
cesará mi boca de alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor; que se alegre su
pueblo al escucharlo.
El Señor me libró de todos mis temores.
Proclamemos qué grande es el Señor y
alabemos su nombre. Cuando acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis
temores.
El Señor me libró de todos mis temores.
Vuélvanse a él y quedarán radiantes,
jamás se sentirán decepcionados. El Señor siempre escucha al afligido, de su
tribulación lo pone a salvo.
El Señor me libró de todos mis temores.
A quien teme al Señor, el ángel del
Señor lo salva y cuida. ¡Prueben! Verán qué bueno es el Señor; dichoso quien en
él confía.
El Señor me libró de todos mis temores.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Que brille la luz de ustedes ante los hombres, dice el Señor, para que, viendo
las buenas obras que ustedes haces, den gloria a su Padre, que está en los
cielos.
Aleluya.
Ustedes son la luz del mundo.
Ý Lectura del santo Evangelio según san Mateo
5, 13-19
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"Ustedes son la sal de
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo
alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una
olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la
casa.
Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo
las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre que está en los
cielos.
No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a
abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el
cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de
la ley.
Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a
los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y
los enseñe, será grande en el Reino de los cielos".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Concédenos, Señor, celebrar dignamente estos
misterios que defendió con valentía tu mártir san Justino.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Testimonio y ejemplo de los mártires
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios
todopoderoso y eterno.
Porque la sangre del glorioso mártir san Justino, derramada, como
Por eso,
como los ángeles te cantan en el cielo, así nosotros en la tierra te aclamamos
diciendo sin cesar:
[Misa]
Nunca entre ustedes me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y éste
crucificado.
Non
iudicavi me scire áliquid inter vos, nisi Iesum Christum, et
hunc crucifixum
Oración
después de la Comunión
Oremos:
Tú que nos has reconfortado con el pan del cielo, concédenos, Señor, que,
siguiendo fielmente las enseñanzas del mártir san Justino, nos mantengamos en
continua acción de gracias por los dones que de ti recibimos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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